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6 de Agosto
Aniversario de la Batalla de Junín
Al recordar la batalla de Junín
primero es necesario entender que la historia es un proceso y no
sólo hechos aislados o biografías. En este contexto,
comprenderemos la verdadera dimensión de la Batalla de Junín,
dentro del proceso de consolidación de nuestra independencia
y su repercusión en el contexto latinoamericano.
Por ello, es importante tener presente que Bolívar esperó,
pacientemente, que todo el proceso político y militar condujera
a facilitar su venida al Perú. Cuando el momento fue propicio,
solicitó al gobierno colombiano la autorización para
venir al Perú, el 7 de agosto de 1823 se embarcó en
el bergantín "Chimborazo", anclado en Guayaquil.
Su misión era conducir la guerra contra las fuerzas del virrey
La Serna, llegando al puerto del Callao el 1º de Setiembre
de 1823, el Congreso reunido lo recibió y acordó otorgarle
el mando supremo de todas las fuerzas independientes que se encontraban
en Lima.
La política militar de Bolívar era consolidar su posición.
Para ello, viajó a Trujillo en diciembre y en enero de 1824
se trasladó a Nepeña y Huarmey, pero cayó enfermo
en Pativilca, por causa de la fiebre palúdica.
Posteriormente, Simón Bolívar asumió el mando
supremo del ejército unido peruano-colombiano, teniendo como
jefe de estado mayor al general Antonio José de Sucre. El
general Andrés de Santa Cruz fue nombrado jefe del estado
mayor de las tropas peruanas y el general Agustín Gamarra
asumió la jefatura de itinerarios del ejército unido.
Cuando Bolívar calculó que sus preparativos habían
finalizado, tomó la determinación de enviar a Junín
al ejército unido el 24 de junio de 1824. Bolívar
pasó a Huánuco, en donde estuvo concentrado el grueso
del ejército unido libertador, a mediados del mes de julio.
Desde Huánuco y sus inmediaciones partieron las tropas independientes
distribuidas en dos cuerpos de ejército: el primero siguió
la ruta que pasa por Huariaca y, el segundo, marchó por la
quebrada de Cayna y Yanahuanca. Ambos cuerpos del ejército
unido libertador se reunieron en los alrededores de Rancas, el 1º
de agosto de 1824. En este lugar, Bolívar pasó revista
a las tropas y dirigiéndose a ellos, les arengó diciendo:
¡Soldados: vais a completar
la obra más grande que el cielo ha encargado a los hombres:
la de salvar a un mundo entero de la esclavitud!
¡Soldados: los enemigos que vais a destruir se jactan de catorce
años de triunfos; ellos, pues, serán dignos de medir
sus armas con las vuestras, que han brillado en mil combates!
¡Soldados: el Perú y la América toda aguarda
de vosotros la paz, hija de la victoria, y aun la Europa liberal
os contempla con encanto, porque la libertad del Nuevo Mundo es
la esperanza del Universo! ¿La burlaréis? No, no,
no, vosotros son invencibles.
El 3 de agosto, el ejército unido, casi en su totalidad,
se había reunido en la localidad denominada El Diezmo, a
unas siete leguas de Pasco. La Batalla de Junín comenzó
cuando todavía no habían llegado los "Granaderos
a Caballo" ni la infantería peruana, la brigada de caballería
comandada por el general José de Canterac arremetió
contra el ejército libertador. Los generales Miller, Necochea
y Braun enfrentaron al enemigo, con suertes distintas, mientras
Braun pudo quedar prácticamente en la retaguardia de los
atacantes, Necochea fue hecho prisionero, en tanto que Miller retrocedía.
El triunfo colonial era un hecho.
Pero, cuando la batalla estaba militarmente perdida para los libertadores,
se produjeron dos hechos enlazados que provocaron un cambio radical.
El primer hecho consistió en que el primer escuadrón
peruano "Húsares del Perú" (formado por
aguerridos montoneros indios a caballo) y dirigido por el comandante
de guerrillas Manuel Isidoro Suárez, en ataque abierto enfrentó
a los coloniales.
El segundo hecho consistió
en el ataque de los "Húsares del Perú" dio
lugar a un desconcierto generalizado en las filas coloniales. Esta
situación provocó el caos y la indecisión que
condujo a un inesperado repliegue enemigo, esto, fue aprovechado
por Miller para reorganizar sus tropas y atacar con más bríos.
Bolívar, quien había marchado en busca de la infantería,
recibió una nota escrita por Miller anunciándole la
victoria. Aunque poco creíble, por la situación vivida,
Bolívar no se convenció hasta que llegó al
lugar de la batalla.
Canterac, al informar al virrey del resultado de la batalla, explicó
que sus soldados fueron los que en el momento determinante, le fallaron.
No tenía otra explicación que dar, salvo que los independientes
hubieran introducido sus agentes disociadores entre los coloniales,
además, es importante mencionar que los mestizos habían
sido reclutados contra su voluntad, repudiaban profundamente a lo
coloniales, con este estado de ánimo, buscaban desesperadamente
la oportunidad de desertar o la ocasión propicia para echar
sus armas. Es esto precisamente lo que ocurrió en la batalla
de Junín.
La campaña no había terminado, pero con este triunfo
se aseguraba el dominio y se proyectaba la victoria en el continente,
además, para vivir con libertad era necesario declarar la
independencia de toda América o de las "Provincias Unidas
de la América del Sur", como consta en el Acta de la
Independencia, en la ciudad de Tucumán, el 9 de julio de
1816.
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