|
7 de
Julio
José María Eguren: un poeta que no admite
encasillamientos
¿Modernista o simbolista?
Postmodernista reclaman algunos por ahí y de pronto descubrimos
que el Perú tuvo a un precursor de tan mentado movimiento
nada menos que durante la primera mitad del siglo XX. Pero la poesía
de José María Eguren se resiste a las etiquetas. Más
bien, adquiere vida propia en su fascinación por lo fantástico.
La vida de José María
Eguren se parece a la de muchos personajes que escogen el arte como
modelo de existencia. Las consecuencias son, en la mayoría
de casos, harto conocidas: una vida a salto de mata, penurias económicas
y la falta de reconocimiento de la crítica y del público,
salvo en el tramo final de la vida o cuando ya no se puede gozar
de las palmas y de la fama.
Es triste admitirlo, pero los círculos literarios y críticos
siempre se muestran incómodos cuando surgen propuestas innovadoras
que niegan lo establecido o resultan tan extrañas que no
pueden ser encasilladas bajo un nombre. Y es algo que no sólo
sucede en nuestro país sino en todo el mundo. ¿El
genio de Van Gogh? Confinado a un sanatorio. ¿La maestría
de Edgar Allan Poe? Hundida en el fango a punta de alcohol. ¿La
ironía de Wilde? Encerrada en el closet por culpa de una
pacata sociedad.
La vida de Eguren no tuvo sobresaltos. Nada de escándalos
o grandes logros. Fue más bien una existencia austera, contemplativa,
dedicada casi íntegramente a la vocación artística
ya que, además de poeta, fue pintor y fotógrafo. Su
fascinación por la naturaleza se inició a temprana
edad ya que, debido a sus constantes problemas de salud, pasó
largas temporadas en el campo, en algunas haciendas de su familia.
Algunos críticos apuntan
que esta experiencia inmediata con la naturaleza fue decisiva para
que Eguren refinara sus sentidos. Más tarde se trasladó
a Barranco, junto al mar, donde residió por más de
treinta años.
LETRAS QUE EDUCAN
Eguren no pudo completar sus estudios debido a sus constantes problemas
de salud. Sin embargo, cultivó un amor profundo por las letras
y por la literatura. Leyó vorazmente las obras de Baudelaire,
Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Mirbeau y D´Anunzio; los
cuentos de Grimm y Andersen; los libros de Ruskin, Rosetti y Wilde.
Por motivos económicos se trasladó a Lima durante
los últimos años de su vida, donde fue profesor y
ejerció el cargo de bibliotecario en el Ministerio de Educación.
Su sencillez, afabilidad y simpatía le permitieron ganarse
la admiración y el respeto de peruanos ilustres de la época
como Manuel González Prada y José Carlos Mariátegui.
Parte del espíritu de Eguren se muestra en la siguiente
anécdota: cuenta su biógrafo y crítico Estuardo
Núñez que se mostraba muy orgulloso de haber inventado
una minúscula máquina fotográfica "del
tamaño aproximado de un corcho de botella" con la que
tomaba fotos en miniatura del paisaje y de los animales y plantas.
"Vivo cercando el misterio de las palabras y de las cosas
que nos rodean", declaró Eguren, en una frase que resume
el sentido de su obra. Hacia 1929 se dedicó más a
la prosa, publicando primero en Amauta -la revista que fundara y
dirigiera Mariátegui- y luego en La Revista Semanal de Lima
y en otras publicaciones. "No produzco como filósofo
sino siempre como poeta", pues al conocimiento se puede llegar
"por el camino más vasto, desordenado y misterioso de
los ensueños poéticos", señalaba. El artista
murió en 1942.
En 1959 sus artículos se reunieron en el libro Motivos estéticos,
que después fue reeditado con el título Motivos. Su
obra poética se encuentra en los libros Simbólicas
(1911), Canción de las figuras (1916), Sombras (1929) y Rondinelas
(1929).
En épocas de grandes oradores, la poesía era un instrumento
para declamar. Eguren fue antideclamatorio. José Santos Chocano
representaba el triunfo de la retórica y el adorno en la
palabra. Eguren fue antirretórico y antielocuente. Su poesía
se niega a explicar, a describir, a narrar. Desde su primer libro
se interna en los mundos del misterio y del sueño, apoyado
en la sugerencia y en la impresión.
La música y concisión que desprenden los versos de
José María Eguren son fascinantes. Parecen casi infantiles.
Pero no te dejes engañar: entre sus líneas habitan
personajes medievales y entidades mitológicas.
Enlaces de interés
Selección de poemas de José María Eguren
http://www.los-poetas.com/c/engur1.htm
Otra selección de poemas
http://amediavoz.com/eguren.htm
Especial sobre José María
Eguren en el portal Educared
http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/eguren.htm
|