DEFICIENCIA AUDITIVA EN EL NIÑO:
Aspectos SocioLingüíticos y Pedagógicos
La sordera de nacimiento o adquirida antes de los dos años, priva al niño de experiencias que lo conectan con el mundo: ruidos ambientales, voces de los padres y la gratificación de la propia producción de sonidos.
La discapacidad del niño sordo se ubica a nivel de la lengua oral o lengua fónica, porque no puede organizar un sistema lingüístico a partir de lo que dicen los otros. Su percepción auditiva dañada no está en condiciones de transmitir al cerebro los datos lingüísticos acústicos suficientes para el procesamiento que mantendrá los niveles normales de la actividad intelectual.
La falta de una lengua materna que cumpla la función de lengua materna (concepto que hace referencia a la apropiación espontánea de la lengua) a través del cual el niño va a organizar el mundo y que le permitirá desarrollar aprendizajes de todo tipo a futuro, lo priva de experiencias comunicativas que operan sobre la red conceptual de base y lo somete al riesgo de un progresivo aislamiento psicolingüístico. (CIDI/OEA 2002)
El niño oyente, durante el primer año almacena datos simbólicos sobre el mundo que le rodea y se entrena para procesar a partir del segundo año de vida la información lingüística, encontrando significados en cada experiencia, asociándola a las anteriores, entiende rápidamenteque todas las personas transmiten información, intercambian pensamientos y sentimientos a través de lo que dicen y oyen. A los 5- 6 años tiene en su vocabulario alrededor de 5,000 palabras y ha podido establecer millones de contactos significativos mediante el código lingüístico.
El niño sordo no comprende lo que se le dice ni puede expresar lo que quisiera, pese a que en la familia hay una red de significaciones comunes contextualizadas acompañadas de gestos y mímica, el nivel de estos intercambios no puede evolucionar.Se trata de un niño inteligente, ávido y cooperador que a sus 3 o 4 años está al nivel de un oyente pre-verbal de 12 ó 18 meses, se percibe en él una sonrisa de comprensión fingida e impotente, no puede comprender el juego que se le explica, aun cuando quiera participar.
Al no hablar la lengua de sus padres y que ellos no hablan una lengua accesible al niño, desencadena un problema de “incompatibilidad lingüística”, que hace referencia a un postulado sobre la naturaleza de la comunicación : “La comunicación se produce cuando los interlocutores comparten significados”. Los padres no encuentran el modo de comunicarse con él, se encuentran en una situación de protección-frustración y ayuda-autonomía, porque sienten que el niño no está equipado para desenvolverse solo.
El niño hipoacúsico o con una audición disminuida , logra por sí mismo adquirir palabras sueltas, onomatopeyas, vocalizaciones ininteligibles , en otros casos se trata de sorderas progresivas que deterioran el acceso inicial a la lengua, en general los niños hipoacúsicos tienen buenos niveles de aprovechamiento de restos auditivos,sin embargo no es suficiente para acceder ala lengua oral en el modo y tiempo correspondientes. El hipoacúsico es un niño sordo con mejor nivel de lenguaje fónico expresivo (mejor articulación y mejor timbre) pero con el mismo tipo de dificultades a nivel de comprensión del lenguaje oral, su ventaja real respecto del niño sordo se basa en el aprovechamiento que puede hacer de las prótesis auditivas y de los tratamientos fonoaudiológicos.
El niño sordo no puede apropiarse por sí mismo de la lengua oral de su grupo, sin la intervención de un especialista, pero ¿qué estrategias utilizará el maestro frente a este reto que desencadena la carencia de audición? Se trata de un niño que debe enfrentar la relación pedagógica desde una dificultad previa: la barrera lingüística entre él y su maestro oyente.
Para que el niño sordo “hable” es necesario encontrar caminos alternativos para la recepción casi inexistente y suscitar la producción de la palabra.
A nivel de recepción el niño se centra sobre las formas de mayor significación, la disociación del circuito audio-articulatorio, resultado de la deficiencia auditiva, imposibilita la construcción de la lengua fónica propia de los oyentes.
Dado que filogenéticamente el niño sordo tiene intactas sus capacidades intelectuales, no parece válido atribuir a la deficiencia auditiva la rigidez conceptual, la insistencia en el error, la falta de iniciativa, la tendencia a la repetición, la escasa creatividad. Estos atrasos son el resultado de una falta de intervención educativa oportuna o de una intervención reeducativa insuficiente o inadecuada para el desarrollo de sus capacidades comunicativas.
La lengua fónica es la lengua que el niño sordo puede aprender gracias a los métodos de oralización, articulación, lectura labial, entrenamiento auditivo etc. Este aprendizaje, en la mayoría de los casos no garantiza sino un conocimiento relativo de dicha lengua, sin embargo el niño sordo debe aprenderla como segunda lengua, para poder comunicarse con los oyentes. La falta de audición constituye una barrera para la percepción del significante fónico y todo lo relacionado con la lengua oral. La visión viene a suplir este déficit y se constituye en el canal perceptivo que capta la transferencia a la gestualidad del medio comunicativo.
La lengua de señas es la lengua natural del niño y del adulto sordos, pues es la única que pueden reconocer y adquirir directamente, es la única lengua para la cual el niño sordo no es deficiente, sin embargo dada la característica de lengua minoritaria, tampoco como único código es suficiente.
La escuela bilingüe tiene como objetivo aportar al niño sordo, tan pronto como sea posible, la primera lengua como garantía de un desarrollo cognitivo adecuado e implementar el acceso a la lengua fónica como segunda lengua. Se afirma que el hecho de ser bilingüe posibilita al niño la adquisición y uso de estrategias metacognitivas y metalingüísticas que le facilitan el cambio de código de una lengua a otra.
Se da por supuesto el apoyo de los padres totalmente involucrados en el trabajo de la escuela bilingüe, donde ello deben aprender esa lengua para facilitar la comunicación y el vínculo afectivo con su hijo sordo.
“A pesar de que la divulgación de Lengua de Señas en las escuelas, sea una realidad, todavía no se ha llegado a una firme comprensión de que la vía primaria de acceso al intelecto del individuo sordo es el ojo”. (Ferreira Brito J. 1993) Esta realidad exige la implementación de una educación especial bilingüe que garantice una educación de buen nivel, con una pedagogía cuyo enfoque tenga en cuenta no su discapacidad en lengua oral sino sus capacidades intelectuales y visuales para todo tipo de aprendizaje.
Bibliografía:
- Aprendizaje en alumnos con Necesidades Educativas Especiales, Ministerio de Cultura y Educación. República de Argentina1992.
- El Desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños sordos. Marchesi, Alvaro1991.
Dirección General de Educación Basica Especial
Ministerio de Educación - República del Perú
Administración de la Información DINEBE
Sitio elaborado por el Proyecto Huascarán